QUO VADIS DIRECTORES

27 julio, 2011

El desarrollo de las tecnologías de la información aplicadas a los procesos internos de organización del trabajo, en el marco del avance de la sociedad del conocimiento, hace ya bastante tiempo que viene poniendo en cuestión, de manera sistemática, el estatus tradicional, individual y también colectivo, de los directores y directoras de oficinas bancarias.

En estos tiempos, más que nunca, la crisis económica que afecta  a cuáles sean las funciones y atribuciones de directores y  directoras de sucursales, les hace más vulnerables a las sanciones y a la tensión cotidiana de objetivos y resultados cortoplacistas, mientras se les responsabiliza de la competitividad de las empresas en tanto que son “líderes” de sus equipos  de trabajo.

Y, por si faltara algo, en los últimos días algunos indocumentados pretenden ponerlos en la picota ante la sociedad, presentándolos como uno de los agentes responsables de la crisis, hasta el punto de acusarlos de llevarse jugosas comisiones por colocar entre los clientes de las entidades “papelitos” próximos a debutar en el parquet bursátil.

Explicar la actuación de las entidades financieras en la carrera por quién daba más hipotecas en el pasado reciente no es necesario,  pues es asunto conocido por todos. Podemos hablar de la creación de departamentos centrales especializados en el canal A.P.I.´s,  de la obligatoriedad de dar de alta a los mismos en los procesos internos para que ninguna hipoteca fuera concedida en el ámbito de delegación de facultades de una sucursal y las múltiples sanciones e incluso despidos por incumplir estas tajantes normas.

De los “credit-scoring” que se lo tragaban todo y de las reuniones y cursos para que ninguna oficina se quedara fuera de este suculento negocio. De las hipotecas “tiro a tiro” con los que los altos directivos animaban a los directores para que nadie se quedara rezagado.

Y explotó la burbuja y hasta aquí llegamos y ahora estamos a otras cosas.

El colectivo de directoras y directores no es culpable, nunca lo ha sido. Hicieron lo que su empresa les exigía que hicieran. Y lo hicieron, como lo están haciendo ahora con lo que les dicen que tienen que hacer, como ha sido siempre y posiblemente será.

Nos toca ahora aprender colectivamente muchas lecciones y actuar con coherencia. Los directores y las directoras de sucursales de entidades financieras somos trabajadores asalariados por cuenta ajena. Y nuestro nivel de protección laboral frente a las arbitrariedades es directamente proporcional a las normas y acuerdos negociados que regulan nuestras condiciones de trabajo.

Sin embargo, la Reforma de la Negociación Colectiva pretende reducir ese nivel de protección a su mínima expresión, dejando la negociación de nuestras condiciones laborales al margen del Convenio y llevándola a la individualización en el ámbito de la empresa, donde la correlación de fuerzas es siempre más precaria y donde, además, la alta dirección pone a menudo los medios para la constitución ad hoc de organizaciones sindicales corporativas afines a sus propósitos.

Después de tan intensas e históricas vicisitudes vividas en un corto plazo de tiempo, que entre otras cosas se ha llevado por delante a la mitad de nuestro sistema financiero, tenemos todavía la oportunidad – en realidad siempre – de ser protagonistas de cambios sin que los que pretenden arrinconarnos se nos lleven por delante. Como trabajadores y trabajadoras por cuenta ajena, con un alto nivel de capacitación y profesionalización, pero trabajadores y trabajadoras en definitiva. Esta es la lección que no quieren que aprendamos pero, afortunadamente, cada día somos más quienes lo sabemos. Y más que vamos a ser.

Ignacio Javier García López

Secretario del Área de Técnicos de CC.OO.

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