ES NECESARIO DEFINIR URGENTEMENTE UNA POLÍTICA COMERCIAL

26 septiembre, 2011

Finalizado el tercer trimestre, Bankia aún no ha trasladado a la red comercial, que ya cuenta con una parrilla única de objetivos, ni a los servicios centrales, las especificaciones ni las cifras de referencia  de los objetivos de la Entidad, para el segundo semestre.
La determinación de objetivos, además de su importancia estratégica para el negocio y la buena marcha de la empresa y, por tanto, para el futuro laboral de su plantilla, afecta, también, de manera directa, a una parte de las retribuciones de la mayoría de la plantilla de Bankia, que debe extenderse, en el marco de la Mesa de Negociación, a la totalidad de la misma.
Ya a lo largo del primer semestre del año hemos venido denunciando problemas que han surgido en relación con la provisionalidad de la política comercial: en algunas antiguas cajas, por ejemplo, no se han establecido los objetivos, los incentivos o las herramientas de seguimiento; a su vez, muchos compañeros van a ser valorados con criterios subjetivos unilaterales debido al cierre de oficinas o traslados a centros de otras cajas, etc.
En este sentido, y para los casos donde estaban establecidas entregas a cuenta, Bankia ha anunciado que ante la ausencia de objetivos aplicará éstas de manera unilateral, tanto en la red comercial como en Servicios Centrales; por lo que, probablemente no reflejarán el verdadero esfuerzo realizado.
Por otro lado, decisiones como la que se ha tomado de transformar los objetivos en semestrales no sirven para responder con mayor agilidad a la situación cambiante de la economía, tal como se dice que se pretendía.
Decisiones que, además, se inscriben en cierta preocupante deriva que venimos observando, de hacer las cosas al margen de la Representación Legal de los Trabajadores en asuntos que nos afectan, que están regulados en acuerdos laborales y que forman parte del conjunto de materias de la Mesa de Negociación que tenemos abierta.
Valga como ejemplo adicional, en este sentido, la acción comercial de la colocación de la OPS de Bankia, en la que, de manera unilateral, la empresa establece incentivos sólo para la red comercial (ignorando el papel de toda la plantilla en la reestructuración), que se articulan sobre las retribuciones variables de las Cajas en las que existían, cuando existen, ligadas al grado de cumplimiento de objetivos generales aún por determinar a estas alturas.
Las lógicas dificultades, propias de la complejidad que entraña una integración de la magnitud de la que ha creado Bankia, no pueden justificar la prolongación indefinida de la provisionalidad en materia de política comercial, puesto que la actividad comercial no sólo es la razón de ser de una empresa como la nuestra, sino que es la clave del éxito del proyecto del lado de los ingresos, habida cuenta que el alcance de las sinergias que deben generar la fusión y la reestructuración está perfectamente tasado y tiene, por tanto, un límite.