El derecho a la huelga en la función directiva.

24 marzo, 2012

Ante la proximidad de la convocatoria de Huelga General, el jueves 29 de marzo, queremos recordar que la Constitución Española consagra el derecho a huelga en su artículo 28, recogido en su prevalente Sección I: De los derechos fundamentales y de las libertades públicas. Para entender la importancia que el legislador español da a este derecho de las y los trabajadores, basta mencionar algunos otros relacionados en esa Sección I, como son el derecho a la vida y a la integridad física y moral, el derecho a la libertad y a la seguridad o la libertad de expresión. Concretamente el art. 28.2 de la Constitución dice:

Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses. La Ley que regule el ejercicio de este derecho establecerá las garantías precisas para asegurar el mantenimiento de los servicios esenciales de la comunidad.

La regulación del derecho a huelga recoge, entre otros, los siguientes aspectos:

Prohíbe que el empresario sancione al trabajador por el ejercicio de su derecho a huelga.

La no percepción del salario durante la huelga de los trabajadores que la secunden.

La ley establece que el trabajador en huelga permanece en situación de alta especial en la Seguridad Social, con suspensión de la cotización.

Se tiene que respetar la libertad de trabajo de aquellos trabajadores que no quieran sumarse a la huelga.

La habilitación para que trabajadores en huelga puedan efectuar publicidad de la misma, en forma pacífica. Los conocidos piquetes informativos.

Por otra parte, la Ley Orgánica 11/1985 de la libertad sindical señala que las Organizaciones Sindicales tienen, entre otros derechos:

El ejercicio de la actividad sindical en la empresa o fuera de ella, que comprenderá, en todo caso, el derecho a la negociación colectiva, al ejercicio del derecho de huelga, al planteamiento de conflictos individuales y colectivos y a la presentación de candidaturas para la elección de comités de empresa y delegados de personal, y de los correspondientes órganos de las Administraciones Públicas, en los términos previstos en las normas correspondientes.

El Estatuto de los trabajadores, aplicable a trabajadores que voluntariamente presten sus servicios retribuidos por cuenta ajena y dentro del ámbito de organización y dirección de otra persona, física o jurídica, denominada empleador o empresario, también recoge como derecho laboral básico el derecho a huelga de las y los trabajadores.

Este breve recorrido por algunos aspectos de la legislación laboral sólo pretende dejar constancia del soporte que nos ampara respecto al ejercicio del Derecho de Huelga.

Y para que la libertad de actuación sea plena, hemos de demandar de nuestra empresa y de los responsables inmediatos en la cadena de mando, que estos derechos se respeten íntegramente.

En Bankia, además, no hay servicios mínimos, por no tratarse de una actividad esencial para la comunidad.

No podemos dejar de mencionar que al igual que millones de trabajadores de este país, nuestro trabajo se recompensa con el pago de un salario, y que pese a que una parte del mismo queda definida bajo la denominación de variable, esta parte no es una redistribución del beneficio de la empresa, es sólo salario, no dejando dudas respecto al hecho de ser trabajadoras y trabajadores por cuenta ajena sujetos a los derechos y obligaciones que emanan de la norma básica que nos regula, el Estatuto de los Trabajadores.

A su vez, la dualidad de nuestro quehacer diario nos hace situarnos en la posición de trabajador y de representante de la empresa, lo cual no está en absoluto reñida con la exigencia de nuestros derechos como trabajadoras y trabajadores.

Estamos convencidos que ningún director de oficina va a ejercer ningún tipo de presión sobre las y los compañeros que prestan servicio en sus oficinas, y también estamos seguros que ningún director de zona, o de negocio o comercial, está dispuesto a jugarse su prestigio personal y profesional frente a sus compañeros y frente a la propia empresa, llevando a cabo una tarea que no le corresponde, la de ser controlador, ni a priori ni a posteriori, del libre ejercicio de derechos de las directoras y directores de las oficinas de su dependencia.

Estamos convencidos del grado de responsabilidad y compromiso de todos los directores de esta empresa, que una y otra vez se ha visto demostrada a lo largo de la trayectoria profesional de cada cual, y por lo tanto también estamos convencidos que desde todos los ámbitos y niveles de la cadena de mando se sabrá interpretar que el ejercicio de los derechos individuales no está reñido con dicha responsabilidad y compromiso.

En el Área de Técnicos de CC.OO.-Bankia estamos dispuestos a prestar todo el apoyo necesario para que cada responsable de oficina, de departamento, o de grupo de trabajo pueda ejercer sus derechos individuales y pueda dar su apoyo a las reivindicaciones que nuestro sindicato ha puesto sobre la mesa para luchar contra esta Reforma Laboral, que estimamos es INEFICAZ para la economía, INUTIL para el empleo e INJUSTA con los trabajadores y las trabajadoras.

EJERCE TUS DERECHOS Y PERMITE QUE LOS DEMAS PUEDAN EJERCERLOS.

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Somos Bancarios no Banqueros

15 marzo, 2012

1500 personas se reparten los 500 millones de euros que suponen las remuneraciones de las cúpulas de dirección del Sector Financiero. En relación a los resultados suponen un 2,10% de los beneficios totales del sector y, paradójicamente, en las entidades que han recibido ayudas, consumen un 8,90% del beneficio. Tres datos del año 2010 para el conjunto de las 52 entidades que presentan un balance superior a 7.000 millones de euros.

Mientras tanto, más de 250.000 profesionales del sector financiero atendemos las necesidades de los clientes que, en muchos casos, descargan su indignación sobre la plantilla en la red de oficinas. Una plantilla que ha de gestionar la crisis en directo, con nombres y apellidos. El ejemplo más cercano, la crisis de las participaciones preferentes o el tratamiento de la morosidad en el capítulo hipotecario.

La agresividad de determinadas estrategias comerciales en el período de crecimiento y la presión sobre las plantillas para colocar productos de manera indiscriminada, han configurado un modo de relacionarse con los clientes que ahora, en plena crisis, deja a las plantillas indefensas para retener y aumentar el negocio. El descrédito que vienen acumulando día a día los banqueros se extiende, en algunos casos de manera interesada, a todas las personas que trabajamos en el sector financiero.

Cada vez somos más los trabajadores y trabajadoras que estamos entre la espada y la pared en nuestro quehacer diario y somos víctimas, no sólo de una grave situación de presión psicológica, sino también de episodios de violencia y amenazas cada vez más graves (el pasado miércoles, sin ir más lejos, tres compañeros han sido apuñalados por un cliente)

Desde CCOO entendemos que la situación tiene ya nivel de gravedad suficiente como para exigir a las entidades que adopten medidas urgentes: para solucionar los problemas que aquejan a la clientela y para prevenir y proteger a sus plantillas.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales obliga a las empresas a garantizar la salud de sus trabajadores en función de los riesgos derivados de la actividad que realicen. Solicitamos de las empresas medidas de seguridad para garantizar los mínimos que marca la ley. Si los productos que comercializamos causan situaciones de riesgo para la salud, la empresa está obligada por ley a poner las medidas para eliminar o minimizar este riesgo.

Nosotros no queremos ser los escudos protectores de las entidades y de sus gestores, no debemos ser quienes amortiguar las iras de la clientela recibiendo en nuestros cuerpos y en nuestra dignidad la agresividad de una sociedad damnificada, porque trabajamos con honradez y porque, en no pocos casos, somos los únicos preocupados por el problema del cliente y el mantenimiento del negocio.

Ante esta agresión, es el momento de reivindicar la alta cualificación de las personas que trabajamos en el sector y el buen hacer en el día a día. La media de participantes en los procesos de formación de las empresas supera los 130.000 en los últimos años y sólo el año 2009 se superó la cifra de 2.800.000 horas dedicadas a formación. Datos que demuestran una preocupación constante para mantener actualizados los conocimientos de profesionales altamente competentes.

La cadena de responsabilidad está clara. Los trabajadores y trabajadoras del sector no hemos participado en las decisiones que han determinado el negocio financiero y, de paso, una parte importante de la crisis del país. Tampoco hemos diseñado las estrategias comerciales que las entidades han ofrecido a sus clientes. Hemos trabajado bien para cumplir los objetivos que otros nos marcaban y, desde esta lógica, no es tolerable que se nos exijan responsabilidades que no son nuestros.

Porque NO somos banqueros, somos bancarios y bancarias.

 

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