Somos Bancarios no Banqueros

1500 personas se reparten los 500 millones de euros que suponen las remuneraciones de las cúpulas de dirección del Sector Financiero. En relación a los resultados suponen un 2,10% de los beneficios totales del sector y, paradójicamente, en las entidades que han recibido ayudas, consumen un 8,90% del beneficio. Tres datos del año 2010 para el conjunto de las 52 entidades que presentan un balance superior a 7.000 millones de euros.

Mientras tanto, más de 250.000 profesionales del sector financiero atendemos las necesidades de los clientes que, en muchos casos, descargan su indignación sobre la plantilla en la red de oficinas. Una plantilla que ha de gestionar la crisis en directo, con nombres y apellidos. El ejemplo más cercano, la crisis de las participaciones preferentes o el tratamiento de la morosidad en el capítulo hipotecario.

La agresividad de determinadas estrategias comerciales en el período de crecimiento y la presión sobre las plantillas para colocar productos de manera indiscriminada, han configurado un modo de relacionarse con los clientes que ahora, en plena crisis, deja a las plantillas indefensas para retener y aumentar el negocio. El descrédito que vienen acumulando día a día los banqueros se extiende, en algunos casos de manera interesada, a todas las personas que trabajamos en el sector financiero.

Cada vez somos más los trabajadores y trabajadoras que estamos entre la espada y la pared en nuestro quehacer diario y somos víctimas, no sólo de una grave situación de presión psicológica, sino también de episodios de violencia y amenazas cada vez más graves (el pasado miércoles, sin ir más lejos, tres compañeros han sido apuñalados por un cliente)

Desde CCOO entendemos que la situación tiene ya nivel de gravedad suficiente como para exigir a las entidades que adopten medidas urgentes: para solucionar los problemas que aquejan a la clientela y para prevenir y proteger a sus plantillas.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales obliga a las empresas a garantizar la salud de sus trabajadores en función de los riesgos derivados de la actividad que realicen. Solicitamos de las empresas medidas de seguridad para garantizar los mínimos que marca la ley. Si los productos que comercializamos causan situaciones de riesgo para la salud, la empresa está obligada por ley a poner las medidas para eliminar o minimizar este riesgo.

Nosotros no queremos ser los escudos protectores de las entidades y de sus gestores, no debemos ser quienes amortiguar las iras de la clientela recibiendo en nuestros cuerpos y en nuestra dignidad la agresividad de una sociedad damnificada, porque trabajamos con honradez y porque, en no pocos casos, somos los únicos preocupados por el problema del cliente y el mantenimiento del negocio.

Ante esta agresión, es el momento de reivindicar la alta cualificación de las personas que trabajamos en el sector y el buen hacer en el día a día. La media de participantes en los procesos de formación de las empresas supera los 130.000 en los últimos años y sólo el año 2009 se superó la cifra de 2.800.000 horas dedicadas a formación. Datos que demuestran una preocupación constante para mantener actualizados los conocimientos de profesionales altamente competentes.

La cadena de responsabilidad está clara. Los trabajadores y trabajadoras del sector no hemos participado en las decisiones que han determinado el negocio financiero y, de paso, una parte importante de la crisis del país. Tampoco hemos diseñado las estrategias comerciales que las entidades han ofrecido a sus clientes. Hemos trabajado bien para cumplir los objetivos que otros nos marcaban y, desde esta lógica, no es tolerable que se nos exijan responsabilidades que no son nuestros.

Porque NO somos banqueros, somos bancarios y bancarias.

 

Puedes ver otros articulos basados en el mismo mensaje relacionados con las Participaciones Preferentes y la Restructuracion del Sector pinchando en los respectivos titulares

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3 Responses to Somos Bancarios no Banqueros

  1. Sé que cuesta mucho reconocer los propios errores… Tanto -o más- que pedir perdón.

    Sé que lo que voy a decir no sólo es políticamente no-correcto, sino que, a buen seguro, recibiré (ya lo estoy notando…) las iras (que entenderé perfectamente…) de todos vosotros, compañeros del alma de ventanillas y mesas comerciales en tantas y tantas sucursales de barrio de toda España.

    Pero sólo seremos “auténticos” buenos profesionales si somos capaces de reconocer nuestros errores… con los clientes; y de pedir perdón… a nuestros clientes… Y no ya en nombre ni de Bankia ni de nuestras Cajas de origen, no. En nuestro propio nombre, por supuesto. Porque nuestros clientes es a “nosotros” (a mí, en particular) a quienes piden opinión, idoneidad, asesoramiento… Y somos “nosotros” los que les recomendamos invertir en éste o en ese otro producto concreto. “Nosotros”…

    Si perdemos credibilidad, si provocamos las (lógicas, por supuesto, muy lógicas) iras de los clientes, debemos reconocer que -en el grado de “culpabilidad” que queramos discutir (yo os “provoco” e invito a que lo pudiéramos discutir aquí y ahora)- todos nosotros tenemos alguna responsabilidad… ¿O no? ¿Tan cínicos podríamos llegar a ser? ¿Tan corporativistas seríamos con nosotros mismos? ¿Tiramos la piedra y escondemos la mano?

    No hay nada que nos llegue a irritar más, como clientes de una entidad financiera (donde nos custodian el esfuerzo y sacrificio -personal y familiar- de años… ¡y en época de crisis!), que, poco menos, que, encima, nos llame “gil” el propio empleado que nos recomendó un producto “seguro”… ¿O no?

    El problema es que -como empresa, como entidades financieras- los empleados ni siquiera somos libres de poder manifestar con honradez y honestidad personal y profesional nuestros errores. Por eso: porque implicaríamos a la empresa. Y ni debemos ni podemos. Incluso, jurídicamente, “podría ser usado en nuestra contra” y perjudicar al banco. Y ¡ojo! Esto pasa en todas las entidades financieras. En absoluto hablo de Bankia, sino del gremio, en general…

    Lo que quiero decir lo digo porque -a mí, al menos- un blog abierto, de este tipo, me resulta lo más parecido a una especie de “catarsis” psicológica. Me encuentro entre iguales. Nos os puedo -ni pretendo- engañar. Sería absurdo.

    Termino: los clientes pueden -o no- (si quisieran) perdonarnos a “nosotros”, a cada uno de nosotros; pero resulta más complicado que un cliente, cuyos ahorros se perjudiquen, perdonara al banco… Es más humano que nos perdonaran a nosotros… si nos hacemos perdonar, si reconocemos nuestra parte de culpa. Si no somos capaces de ponernos en la piel del cliente y de comprender un cabreo tan normal como éste, no seríamos buenos profesionales. Es más, si conseguimos este tipo de empatía, os aseguro que nos ganamos -como banco- una segunda oportunidad; que no los perderíamos. Si obramos con prepotencia, frialdad, distanciamiento y con el “tú sabrás dónde te habías metido”, os aseguro que los perdemos…

    No sé si he sido capaz de expresar con exactitud mis pensamientos. Os pido que, al menos, os quedárais con la idea general de que hemos sido “colaboradores necesarios”… Que no podemos hacer (y perdón por el ejemplo) como todos los antiguos nazis que “se limitaban a obedecer órdenes”. Somos personas. ¡Comportémonos como personas! (Los clientes, también).

    Una cosa es nuestra actitud -nuestra razón, nuestras razones- con la empresa, con la Dirección, y otra muy distinta con nuestros clientes. El mensaje no puede ser ni parecido siquiera. Los clientes no se lo merecen. Sé que es difícil de explicar y de entender; pero ¿no estaríais de acuerdo?

  2. Ahora pagamos justo por pecadores dice:

    Hemos vendido lo invendible, nos hemos plegado a las presiones de la dirección, hemos presionado hasta el límite a los colaboradores de nuestras oficinas y ahora estamos luchando para que nuestra empresa de 308 años de antiguedad no sea troceada.
    Ahora mismo me acuerdo de todos estos directores de zona y de negocio que presionaban,presionaban,presionaban.
    El concepto de nuestro negocio está en crisis, en crisis profunda y es ahora donde CC.OO. da en el clavo con lo de no somos banqueros.

  3. soluciones? dice:

    Pobrecito hablador, estoy totalmente de acuerdo contigo. Sólo introducir el matiz de que el producto más controvertido en estos momentos (participaciones preferentes) tenía unas condiciones que han desaparecido, como el mercado donde se vendían y compraban y con el precio “controlado”. Que haya “desaparecido” dicho mercado no es culpa nuestra. Además, que la solución que están dando los bancos a la iliquidez del producto no sea la más adecuada. eso tampoco es responsabilidad nuestra. De todas formas esto no hace desaparecer nuestra responsabilidad pero parece que todos olvidamos estos dos aspectos que seguro harían a este tipo de productos no tan “malos”. Por cierto, no estaría nada mal que nuestra empresa nos dé una fecha concreta para la “solución” del problema.

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