¿Qué MERITOCRACIA nos guía?

Desde su incorporación a nuestra empresa, su actual presidente ha trasladado la necesidad de utilizar un padrón de medida de nuestra actividad “LA MERITOCRACIA”. Idea con la que seguramente todos podríamos estar de acuerdo si coincidiéramos en su definición.

Pero este neologismo, muy extendido, está aún fuera del Diccionario de la Real Academia de la Lengua. Sólo a través de su etimología podríamos convenir su definición como: el Gobierno de aquellos que llegan al poder por sus méritos, conocimientos técnicos y habilidades profesionales, (De “mérito“, reconocimiento, y de “-cracia“, a su vez del griego “-κρατία“, desde “κράτος“, fuerza, dominio, poder). En algún que otro medio tan novedoso como el concepto, wikipedia, se puede convenir como: (del latín “mereo”, merecer, obtener) es una forma de gobierno basada en el mérito. Las posiciones jerárquicas son conquistadas con base al mérito, y hay una predominancia de valores asociados a la capacidad individual o espíritu competitivo tales como, por ejemplo, la excelencia en educación o deportes.

Comoquiera que el introductor del concepto en el ámbito de la empresa, ha dejado a medias la tarea de definir el mismo, cada receptor se ha lanzado a concretar su significado, y a manejar la misma palabra en su propia conveniencia.

Así podemos encontrar a lo largo y ancho de la organización a distintos responsables que estiman que la meritocracia consiste en pasar mucho tiempo en el puesto de trabajo, tanto como para renunciar a los derechos inherentes a la conciliación de la vida laboral como la personal y familiar. Este presencialismo no tiene otra finalidad que mantenerse al servicio de quién lo propone, ya que éste se arroga la potestad de ejercer su control, pero se olvida de dar contenido y actividad productiva al mismo, dando ejemplo de su propia incompetencia.

También podríamos utilizar como ejemplo de meritocracia la consecución de objetivos comerciales, pero sólo con echar la vista un poco atrás se desmonta esta realidad, por cuando el ansia por alcanzar los resultados puede ser parte del origen de nuestra situación empresarial y económica actual, cuando lo importante era mejorar las cifras presentadas sin importar como se alcanzaban las mismas, y sin que el sentido común imperase en el trabajo diario. Hoy sin embargo algunos de los promotores en el pasado reciente, de esta forma de actuar, se encuentran bien posicionados en el nuevo organigrama de la empresa.

Si meritocracia es primar los logros individuales en detrimento del trabajo en equipo, y fomentar la competitividad desmedida y desmesurada entre los propios compañeros y compañeras, y la agresividad y el canibalismo que provocaría, sin duda alguna entre toda la plantilla, ante el miedo al fracaso; de que servirían los sistemas recientemente ratificados de carrera profesional y retribución variable (PDP y SVR) que ya contemplan la medición del esfuerzo y los resultados de la empresa, el grupo de trabajo y el propio individuo.

Si aún no hemos sido capaces de definir los parámetros en que se sustenta esta meritocracia en nuestra organización como podríamos conocer la verdadera valía del equipo que dirige nuestra empresa ¿Cuál son los méritos de este equipo para liderar Bankia? ¿Quién los ha puesto ahí? ¿Son los que más “mérito” tienen para liderar Bankia? ¿Deben contemplarse con idéntico valor los méritos externos o anteriores?

A los trabajadores y trabajadoras de Bankia nos preocupa y mucho el futuro laboral, el marco de nuestras condiciones laborales, si la situación actual va a conllevar reestructuraciones y ajustes, prejubilaciones, o nos podremos jubilar cuando llegue su momento, pero esto no ocupa toda la jornada laboral y el concepto machacón de la “Meritocracia” está presente en todo momento por lo que exigimos a esta indefinición una respuesta adecuada y contundente.

El triunfo por generalización del concepto “Meritocracia” no debe influir en el medio plazo sobre la individualización de las relaciones laborales. La  actuación de la empresa y sus responsables respeto a cualquier trabajador no puede justificarse bajo el paraguas del cumplimiento del mérito. Es imprescindible que cese de manera inmediata toda referencia a la existencia de criterios punitivos de cara a posibles reestructuraciones y afectación de personas a las mismas.

CC.OO. es la mejor garantía para acometer la negociación y regulación de las condiciones laborales y de carrera profesional de los trabajadores y trabajadoras de Bankia, y la inclusión de nuevos requisitos han de contemplarse en el ámbito de las relaciones laborales y de la negociación colectiva, tal y como ha venido siendo seña de identidad de nuestra banco y de las Cajas de Ahorro que dieron lugar al mismo.

Toda la plantilla de Bankia, y nuestros afiliados en particular, pueden estar seguros que CC.OO. no va a permitir que nadie se erija en adalid de una nueva cultura empresarial que pase por la pérdida de la defensa de lo colectivo (nuestros derechos) frente al triunfo de lo individual, máxime cuando a quién pudiera corresponder este papel, aún ni siquiera ha fijado la más mínima referencia en cuando a la medida del nuevo concepto de “meritocracia”, medida en la que deberán contar de manera inequívoca con las organizaciones sindicales y con este sindicato en particular..

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2 Responses to ¿Qué MERITOCRACIA nos guía?

  1. ACARO2002 dice:

    Recientemente se ha reestucturado el antiguo Area de Recuperaciones, ha habidi nombramientos de gente que llevaba 2 años en la Entidad y 3 meses en Recuperaciones, mi pregunta es: ¿ es esta la meritocracia?

  2. ¡Vamos a ser positivos! (además, está muy de moda ahora… y es más necesario que nunca)

    ¿Lectura adecuada del deseo -y la decisión- de nuestro actual Presidente de implantar una “meritocracia” en la nueva Bankia ? ¡Muy fácil!

    Que, harto de constatar qué tipo de “méritos” (políticos) han imperado -hasta ahora- en nuestra Organización (llevándola a la ruina y al actual rescate), ha dado un puñetazo en la mesa para que, en lo sucesivo, sólo la pura cualificación y valía profesional tengan cabida en el equipo de dirección…

    ¿Puro metalenguaje dirigido a los políticos y al habitual, sangrante y destructivo politiqueo? ¿Y por qué no…? ¿Ya demasiado tarde…? ¡Seguro! Pero nunca está de más…

    En cuanto a la plantilla, los empleados de Bankia… Por lo demás (y ya, desde pequeños), a todos nos gusta que se nos reconozcan nuestros méritos. Y, por el contrario, a nadie nos sirve de ninguna motivación ver que se promocione a quien no se lo merezca… O que los únicos “méritos” del promocionado -envidias (que siempre las hay) aparte- sean el puro peloteo o el amiguismo de cualquier tipo…

    En estos días vivimos bajo un chantaje apabullante. Sin precedentes, Todo el peso y el dolor de la crisis nos está afectado a todos… mientras que los políticos siguen siendo los mismos, con los mismos privilegios y las mismas corruptelas y nombrando cargos “de confianza” a dedo y repartiéndose -como si de su propia finca particular fuera- el país…

    …Y aquí -en Bankia- y ahora, parece que una Dirección mediocre pretendiera desquitarse del fracaso estrepitoso anterior y culpabilizar y chantajear al currante con el traslado, la destitución o, simplemente, el puro despido… Como si el origen y causa de nuestros males no fueran otros que la plantilla… Es injusto y lo saben. Es el método de “dirección” del inepto: el miedo… Ni motivación ni más mérito que “hacer lo que te diga, como te diga, cuando te diga… y durante te lo diga”. “Full time” (of course!). Sin críticas… ¡sin rechistar!

    Yo creo -absolutamente- en la “meritocracia” que -quiero entender- pretende nuestro Presidente. Forma parte -desde siempre- de la cultura más enraizada del pueblo anglosajón, del luteranismo… Y con un éxito rotundo. Contrastado. Comprobado.

    Y me resulta visceralmente repugnante esa otra presunta “meritocracia” que propugnan -e intentan implementar- los directivos mediocres, ineptos e irresponsables; que sólo sirven para culpabilizar a sus subordinados de sus errores y fracasos; y no tardan, ni un segundo, en arrogarse en auténticos “superstar” de sus éxitos, que sólo podrían verse como fruto del trabajo en equipo y mérito colectivo y compartido por todos.

    Los momentos que estamos viviendo son especialmente duros con el ciudadano y para el currante. En Bankia, especialmente. El miedo es el instrumento del poderoso. Nos manejan y doblegan mucho mejor. No se lo permitamos. No debemos darles ese gustazo. Al menos, no lo manifestemos. Mantengámonos dignos y orgullosos de nuestro trabajo y con nuestros clientes. Denunciemos los abusos. No se los permitamos… al menos, “gratis”.

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